Ayer domingo, mi compañera, mi hijo, otra pareja de buenos amigos y yo nos tomamos un día de reposo, tranquilidad y buena mesa en la Casa del Riu, un establecimiento de turismo rural que Antonio y Charo han puesto en pie en poco más de dos años, casi con sus propias manos, en Beneixama, junto al río Vinalopó (que unas veces lleva agua y otras no).
La casa es una masía bicentenaria situada a 1,5 km del tranquilo pueblo de Beneixama. Es acogedora, con muchos rincones donde meditar, leer, descansar. Decorada con una sabia combinación de colores y mobiliario que le dan un aire rústico y muy familiar. Tanto en el interior como en el jardín o bajo la pinada se respira tranquilidad.
Al mismo nivel, he de destacar la excelente cocina casera que Charo ofrece a los clientes, con un trato agradable y muy cercano; “Aquí nada es lo que parece” podría ser el slogan aplicable a los entrantes que prepara. Y excelentes son las bebidas “espirituosas” con que se entretiene la sobremesa, preparados por ella misma: aguardiente de higos, licor de hierba Luisa, de pétalos de rosa, de ciruela, de fresas, el herberet (anís seco, dulce y varias hierbas aromáticas de los montes cercanos). Todo un placer para el paladar.
Y al atardecer, una buena lectura en el jardín o un paseo romántico por los tranquilos caminos de los alrededores; o una grata y distendida conversación con Antonio y Charo que nos descubrirán los secretos de esas tierras alicantinas del interior.
Merece la pena.












