Esta mañana, patrullando el patio del instituto, en esa noble misión de “guardia”, por las zonas cubiertas en las que se amontonaba la muchachada a resguardo de unas gotas incómodas de una lluvia que se resiste, he intercambiado con un compañero de trabajo y de inquietudes algunas reflexiones sobre la actual crisis capitalista y las soluciones que unos piden, otros ofrecen y muchos callan.
Ha empleado una retahila de adejetivos, que no recuerdo en su totalidad -inmorales, impresentables, ladrones, indignos, etc.- para calificar la petición de un paréntesis en el libre mercado hecha recientemente por el presidente de la CEOE o la propuesta del malpresidente Bush de emplear cuatiosas reservas del estado para rescatar a las entidades financieras saqueadas. Me comentaba la rabia que había sentido al enterarse de esas lindezas, el hervor de la sangre que sufría al comprobar con que rapidez pasaban de la defensa a ultranza del libre mercado, rechazando categóricamente la más mínima intervención del estado, cuando la economía les iba bien y reclamando la protección máxima del mismo cuando las cosas les iban mal.
Con indignación en la voz me decía que todos esos grandes empresarios, acérrimos del mercado libre, nos han robado los beneficios a los de abajo cuando las vacas eran gordas y ahora que se habían vuelto flacas nos seguían robando con la complicidad de los estados saqueando los ahorros que tenemos depositados en la hacienda pública. ¿Y no se da la gente cuenta del engaño?, se preguntaba. ¡Con el tiempo que algunos llevamos diciéndolo!, se lamentaba.
Pero no nos oyen, le he respondido. Hasta que no tengamos un aparato de agitación y propaganda tan potente como el suyo me temo que no nos van a oír.
Una horas después, en ese rato precioso que va desde el final de la comida hasta el principio de la siesta, he reflexionado sobre los adjetivos calificativos empleados por el compañero y sobre su indignación. Yo también me indigno pero por la complacencia con la que la mayoría de las víctimas de estos atracos legales asumen el disparate, y por la tibia respuesta que se ofrece desde una débil izquerda política y social.
No me indigno con los de arriba porque sé a lo que van, para qué están, que objetivo persiguen. Sé que carecen de ideología, de principios, de ideales. Eso sí, objetivos sí tienen. Y los persiguen con ahínco, y sin fisuras apreciables entre ellos. Este lunes, el alcalde de Torrevieja, pongamos por caso, ha obtenido del pleno de su ayuntamiento, que para eso tiene mayoría absoluta, la aprobación para modificar el Plan General y que puedan construirse edificios de 29 alturas. durante años ha defendido a capa y espada el desarrollo urbanístico de su ciudad en horizontal. Era el mejor de los modelos posibles. Ha masificado, deteriorado servicios sanitarios, educativos, sociales, ha crecido la delincuencia, las agresiones medioambientales, pero era el mejor de los modelos. Ahora que se ha quedado sin suelo pues a levantar torres. Se cambia de modelo como el que cambia de chaqueta. Pero el objetivo se mantiene: seguir generando grandes benficios para unos pocos.
Que hay que rescatar empresas, pues el presidente de la CEOE pide un paréntesis. No tiene principios que defender pero sí el objetivo del beneficio para los suyos. Lo mismo que el tal Bush. Principios ninguno, objetivo, uno solo. En cambio en la izquierda tenemos tantos principios, ideologías, utopías, tácticas, estrategias, tesis, familias, comisiones, etc. que a veces no nos acordamos del único objetivo que debiera guiarnos: satisfacer las necesidades básicas de todos los seres humanos respetando la naturaleza. Y eso es posible.













Gracias por este post magnífico que suscribo letra por letra.
Un abrazo,
[...] 2)Tomàs Vicente Martínez, “Haciendo la O con un canuto” , defensa que “el capitalismo no ha fracasado” i ho ilustra amb exemples que van més enllà de l’economia, perquè, com afegeix en un post posterior (que podrien ser continuació un de l’altre), “Objetivos sí tienen, principios no” [...]
[...] Tomàs Vicente Martínez, “Haciendo la O con un canuto” -> el capitalismo no ha fracasado y Objetivos sí tienen, principios no [...]