Jon Juanma Illescas Martínez es un joven oriolano de 26 años, licenciado en Bellas Artes, artista y pensador, que lleva la revolución en la sangre y el socialismo en las entrañas. Y no se lo guarda para él. Lo expone a los cuatro vientos a través de sus irreverentes creaciones artísticas en las que denuncia un mundo sometido a los dictados del capitalismo, a la hipócrita moral de una jerarquía eclesiástica alejada de los problemas humanos, a la injusticia, a la guerra. Pero no desde la resignación sino desde la esperanza en que el socialismo es la alternativa necesaria a este desorden en el que vivimos.
Este viernes pasé un rato agradable en la sede de IU Orihuela. Allí, Jon Juanma, exponía una parte de su obra pictórica. Me gustó esa mezcla de realismo y surrealismo, los colores potentes, la plasticidad de las imágenes, y la fuerza combativa de sus obras. Me gustó ver el arte, otra vez, golpeando conciencias.
Me llamó la atención las extensas y documentadas explicaciones de cada uno de sus cuadros. Lo normal es que en las exposiciones uno se encuentre junto al cuadro el nombre de la obra, el año y, a lo sumo, el precio. Queda a la libre interpretación del observador -según conocimientos, sensibilidad, imaginación, atrevimiento, etc.- lo que el artista haya querido expresar. En cambio, Jon Juanma tiene muy claro no sólo lo que ha querido decir con su obra sino que quiere que el público sepa exactamente lo que él ha pretendido denunciar o defender. Acerca así la comprensión a cualquier tipo de público, populariza el arte.
No obstante, lo más interesante de la noche fue conocer su propuesta para que el arte deje de ser patrimonio de los ricos y poderosos y se abra paso entre los trabajadores y trabajadores, entre el pueblo, porque Jon Juanma crea para el pueblo, hace arte socialista. De ahí su propuesta del Sociorreproduccionismo Prepictórico. El artista, para evitar el elitismo adinerado, se compromete con el público a no vender ningún cuadro durante la exposición a un comprador directo. La única forma de acceder a la obra es adquiriendo una de las sociorreproducciones prepictóricas que dará derecho a participar en un sorteo de dicha obra.
Probablemente no sea el sistema perfecto pero al menos es una propuesta novedosa que supone una insurrección dentro del selecto mundo del arte. Y queda abierto el debate para encontrar otras maneras de que el arte pictórico, que históricamente ha estado reservado a las clases altas que eran las que lo podían pagar, ocupe su lugar entre la gente del pueblo.
En palabras de Martín Guédez, historiador, escritor y luchador revolucionario venezolano, “es Jon Juanma un artista revolucionario de excepción, un joven que se hará eterno, un creador capaz de hacer soñar alto y pisar fuerte. Ábranle camino, apártenle cielo en nombre del arte, en nombre del pueblo”.
Y es uno de los nuestros.













