
El martes 9 de junio fue un buen día. Bueno para algunos. Malo para otros. Ese día, el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana publicaba un Acuerdo del Consell por el que se crea la Zona de Especial Protección para las Aves de Sierra Escalona y Dehesa de Campoamor con una superficie de 10.407 hectáreas. Un paso más hacia la protección de este espacio natural que compartimos con los municipios de Orihuela y El Pilar de la Horadada.
Y no es que la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda se haya vuelto verde de la noche a la mañana, no; lo que ocurre es que la Unión Europea, ese ente al que en las recientes elecciones le ha prestado la atención del voto poco más de 40 de cada 100 personas, ha considerado que en el territorio valenciano era necesario proteger las zonas naturales de singular relevancia para la conservación de la avifauna amenazada de extinción, de acuerdo con lo establecido en la Directiva de Aves de la Unión Europea. Una Directiva que obliga a los estados miembros de la Unión a tomar las medidas adecuadas para evitar tanto el deterioro de los hábitat que sirven para asegurar la supervivencia y reproducción de las especies de aves protegidas como las perturbaciones o alteraciones que perjudiquen a dichas especies.
Y Escalona era una de las más ilustres candidatas a alcanzar tal categoría desde que en 1998 la Sociedad Española de Ornitología catalogara, dentro del Área Importante para las Aves “Monte El Valle y sierras de Altaona y Escalona”, 9.200 hectáreas correspondientes a Sierra Escalona y la Dehesa de Campoamor.
A día de hoy, la sierra de Escalona y su entorno cuenta con tres figuras de protección, aunque con distinta extensión territorial: Lugar de Interés Comunitario de la Unión Europea, propuesto por la Generalitat Valenciana en julio de 2001 en aplicación de la Directiva Europea de Hábitats. El Plan General Ordenación Urbana, aprobado definitivamente a finales de 2008, que califica como suelo de Especial Protección la sierra y parte de su entorno. Y la reciente Zona de Especial Protección para las Aves que, en San Miguel, protege toda la zona forestal y un amplio territorio comprendido entre la carretera a Campoamor y la de Torremendo, teniendo como límite al Este el propio casco urbano. Además, en septiembre de 2006, la Consellería de Territorio y Vivienda inició los trámites para la declaración de Escalona como Parque Natural de la Comunidad Valenciana.
Y con todo y con eso, todavía se ciernen amenazas importantes sobre este espacio natural que, mal que le pese a algunos turbios personajes de cortas entendederas –no porque no puedan entender sino porque no quieren-, es reconocido a nivel internacional como un lugar importante para las aves rapaces, figurando, desde 1993, en el Atlas Mundial de Áreas Importantes para las Rapaces Migradoras, siendo considerado por los investigadores como el lugar del mundo con más alta densidad de búho real.
La última de esas amenazas, la línea de alta tensión que Red Eléctrica de España quiere levantar dentro de la zona propuesta como Parque Natural. Afortunadamente, en este caso, además de grupos ecologistas y más de un centenar de personas a título individual, el propio ayuntamiento ha alegado en contra de ese trazado; esperemos que resista las presiones de la empresa.
Porque, a poco que cualquier persona de bien se olvidara por unos momentos de sus propios intereses personales, enseguida se daría cuenta de que disponer de un espacio protegido como el que sobrevive a unos centenares de metros del pueblo es una bendición de la Madre Naturaleza. Y lo es no solo desde el punto de vista de la conservación de las especies o del disfrute de un paisaje que invita al reposo, a la serenidad, a la tranquilidad, sino también desde el punto de vista de oportunidad económica. Claro está que quienes piensen con la cabeza puesta en la vorágine que nos ha hundido en lo más hondo de la crisis no alcanzarán a verle utilidad alguna. Pero quienes sean más racionales, más temprano que tarde, empezarán a verle oportunidades.
Sería deseable que el gobierno municipal cambiara el chip, se uniera a quienes defienden la más amplia protección y, junto con ellos, tomara la iniciativa para poner en valor social, cultural, natural y económico sostenible el Parque Natural de Sierra Escalona. A la mayoría nos vendría bien. Los otros ya tuvieron su oportunidad.













No está nada mal. A este paso se podrá disolver aquel comando “de la excavadora” que consiguió, en la ficción, un objetivo similar. Tu ya me entiendes.
Saludos desde la montaña alicantina.
De momento seguiremos manteniendo “Espino” porque todavía queda mucha tarea por hacer. Y llegado el caso, siempre podremos dedicarlo a otros menesteres; tajo hay.
Salud, compañero.