
Rebolica, rebolicar son palabras que no he encontrado en el diccionario pero que siguen vivas en el habla popular, al menos en las generaciones de cierta edad. Su significado: armar un lío, montar un enredo de unos con otros, entremezclarse con un cierto desorden. El pasado sábado, en el marco del Día Internacional de las Bibliotecas, en la sala de la biblioteca municipal, se presentó públicamente una asociación bautizada con el nombre de LA REBOLICA CULTURAL. Según palabras de su presidenta, esa denominación apelaba a la idea de buscar la integración de personas preocupadas por la cultura en una red, en una malla, en una rebolica que contribuyera a potenciar la actividad cultural en el pueblo.
Hacía tiempo que no se veían caras nuevas en el tejido social organizado de San Miguel, y eso siempre es de agradecer. Esta nueva asociación puede complementar el trabajo cultural que desde hace 30 años viene desarrollando la Asociación de Vecinos, único referente local hasta el momento de una apuesta cultural participativa, integradora y diversa. Y en su propio rumbo explorar aspectos olvidados y acercarse a nuevas experiencias culturales. Y es que queda mucho por hacer y pocas son las manos para llevarlo a cabo, máxime cuando se ha contado y se cuenta con gobiernos municipales para los que la actividad cultural apenas figura en su calendario.
Como toda nueva asociación se enfrenta a varios retos que marcarán su futuro. Quizás el más duro de superar sea la continuidad en el trabajo. Quienes participamos en organizaciones sabemos que lo difícil no es arrancar sino mantener un ritmo de marcha que te haga visible, y la adecuación de las acciones para que resulten eficaces en el objetivo perseguido, en este caso templar al alza el ambiente cultural de San Miguel consiguiendo sumar a más gente al proyecto. Por lo que aprecié el sábado durante la presentación, la ilusión está, y ése es el principal ingrediente para el éxito.
Otro reto que con el tiempo se irá configurando es la relación con el poder municipal, sea el que sea en cada momento. Porque eso determinará si se apuesta por la independencia en el quehacer asociativo o por el contrario hay un plegamiento a la conveniencias municipales. Porque antes o después, si se trabaja en serio y con criterio, con compromiso y lealtad a los ciudadanos el conflicto aparecerá si no hay un ayuntamiento con la suficiente sensibilidad. Algo que en sí mismo no es ni bueno ni malo. Todo dependerá de como se resuelva por ambas partes.
Una apuesta positiva, algo ya adelantado por la directiva de la nueva asociación, sería rebolicarse con otras asociaciones para desarrollar tareas conjuntas que multipliquen los efectos reduciendo esfuerzos.
En definitiva, una buena noticia que nos trae este extraño otoño que más parece primavera. Ojalá sea síntoma de que se alumbra una primavera cultural para este pueblo tan necesitado de un meneo, y no solo en la cultura. Rebolícate fue el llamado de la Rebolica Cultural. ¡Suerte!













La mejor presentación nos la acabas de hacer tú, Tomás. Gracias. Has mostrado, y con belleza, la belleza de las palabras, la esencia y el sentimiento de lo que, a nuestra manera, La Rebolica Cultural intentó transmitir el sábado. Como bien dices, son muchos los retos que quedan, que el empezar es relativamente fácil y que la continuidad y el sentido que le demos a todo esto es fundamental.
Esperamos seguir felizmente rebolicad@s por largo tiempo.
REBOLICAD@S: buen título para una revista cultural. Salud