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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

«En nuestra España matan los toros con peligroso plazer, echándoles lanças y garrochas, como si fuesen malhechores (…) Yo no alcanço a saber q[ue] plazer se puede [h]aver de matar a lançadas y cuchilladas una res de quien ningú[n] mal se espera». ALONSO DE HERRERA, Libro de Agricultura, lib. V, cap. XLI, p. 176r., ed. de 1584.

No es nuevo el cuestionamiento de ese embolado («artificio engañoso» dice la RAE) que es la «fiesta» que usa al toro como esencia de la misma, ya sea en una plaza o en una calle, aunque el grado de crueldad sea distinto, y no siempre. La gran diferencia con lo que ocurre en la actualidad, con la creciente oposición de la ciudadanía a esas formas de tortura, tristemente presentadas como arte (en prejuicio del arte) y fiesta, es que ahora la crítica está organizada, cargada de argumentos y de acciones que le dan visibilidad. Pero enfrente está la otra parte, la que nace, crece y madura en un entorno social y cultural que no entiende el cuestionamiento al que está siendo sometida una tradición de siglos sin la cual se sentirían huérfanos, despojados de su esencia secular, expulsados de su propia idiosincrasia como individuos y como colectividad, y, a su manera, aman al toro, le tienen respeto como digno y bravo adversario y hablan de él con admiración.

En la segunda mitad de agosto llego a la sierra de Albarracín en busca de un acueducto romano del siglo I, buena parte de él excavado en la roca, en un tramo visitable en Gea de Albarracín. Lo que no esperaba encontrar es el pueblo en fiestas. Las «terrancleras», puertas de barrotes de hierro, están colocadas en todas las bocacalles que conectan con la calle San Roque y Mayor, continuidad una de otra y eje que estructura el casco histórico del pueblo. Un bando del ayuntamiento informa de horarios y precauciones para la celebración del «toro embolao». Nunca he visto algo así en vivo, así que decido comprobar el «atractivo» de esta «fiesta». (más…)

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Esta es la entrevista que me han realizado esta mañana en Radio Pinoso con motivo de la presentación de SEGURA en la biblioteca municipal:

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Horno y cantera en las Zahurdas (actualmente enterrados por una escombrera)

En los últimos años del siglo XVIII o primeros del XIX fue exterminado el último lobo en estas tierras, acabando así con una especie que había ocupado en centurias anteriores campos y montes de la extensa gobernación de Orihuela. La expansión demográfica del setecientos requería nuevas tierras de cultivo, pastos para el ganado, leñas para hornos y hogares, y el medio natural sufrió una transformación progresiva y sostenida en el tiempo para acomodarla a las necesidades humanas, como siempre a costa de otras especies.

Ese crecimiento demográfico, que da origen a San Miguel de Salinas en el primer tercio del XVIII, no solo se produce en área urbana, sino que en las grandes haciendas también se construyen o amplían viviendas para amos, labradores, animales y dependencias anexas (almazaras, bodegas, silos). Y teniendo en cuenta que piedra y yeso (junto a la «tierra colorá») son don elementos esenciales en la construcción, no es arriesgado suponer, a falta de confirmación documental, que la apertura de canteras y fabricación artesanal de yeso naciera o se desarrollara para cubrir dichas necesidades. Un proceso productivo que se incrementó en el XIX y que llegó hasta finales de los años sesenta del siglo XX todavía de forma casi artesanal. En esta década, unas sesenta familias vivían de la explotación de los yesares. (más…)

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Artículo publicado en el Boletín Cultural Informativo de la Asociación de Jubilados CAM (JUBICAM). Agosto/septiembre 2018 – Nº 193

San Miguel de Salinas es un pueblo del Bajo Segura, enclavado en el Campo de Salinas, a una altitud de unos 70 metros sobre el nivel del mar, a resguardo de poniente por los montes Alcores (Sierra de Escalona) y abierto por levante hacia la llanura aluvial que acaba en «Las Salinas» y el mar Mediterráneo

Si bien su origen data de la segunda década del siglo XVIII, hay testimonio arqueológico sobre pobladores íberos que ya se establecieron en el Cabezo de la Mina en el II milenio antes de Cristo. También acogió este territorio a los romanos: restos de una villa en El Peinado; escorias de una fundición de plomo, restos cerámicos y monedas en Las Zahúrdas, caserío muy próximo al pueblo y que pudo ser una posta romana; y el paso de la Vía Augusta a las afueras del actual núcleo urbano así lo atestiguan. Que fue «tierra de moros» lo confirma el nombre Zahúrdas, que debió ser una alquería musulmana; así como el «Tesorillo de La Marquesa» (vasija con monedas de época califal) o la denominación de otra alquería cercana, Al Rabat (Rebate). (más…)

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Pues resulta que San Miguel de Salinas tiene puerto. Debe de ser cosa del progreso y de la modernidad. Lástima que no sea de mar. Bien lo podría haber sido en un punto de los más de cuatro kilómetros de costa, entre Punta Prima y Cabo Roig, que un día formaron parte de nuestro extenso término municipal: los liberales lo concedieron y el Borbón de la época (Fernando VII) lo quitó. Playa ya tuvimos, aunque no fuera nuestra: la «Playa del Pueblo», o simplemente La Cala (aunque tenga ya galones de Capitán, que para el turismo impone más), a la que mucha gente de San Miguel acudía los domingos e incluso alguna semana completa al amparo del carro y la manta cuando ese trocito de costa todavía era virgen.

Así que el puerto que ahora tenemos es de montaña, bueno más bien de cerro, loma o colina diría yo. El caso es que cuando no éramos modernos ni del siglo XXI solo teníamos altos, que por lo que se ve es de menos categoría, y algún badén que otro. Salir del pueblo por la carretera a Balsicas, llevaba al viajero a subir el Alto de las Escalericas; si el camino era hacia Orihuela, el Alto a coronar era el de Vistabella; en cambio, tocaba pasar por el Badén de Lo Soto si el destino era Torrevieja. Y aunque siguen estando, quizá en un futuro no muy lejano también asciendan de categoría y hasta podríamos contar con el Valle de lo Soto. (más…)

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Una tarde de mediados de abril de este mismo año, siguiendo una ruta senderista en el entorno natural de El Valle, en Murcia, encontré un desprendimiento de fragmentos de arcilla en la orilla del camino; me detuve y tomé uno de ellos. Era perfecto para… Fue un acto reflejo, que duró un instante, el poso de un hábito desarrollado durante casi cuarenta años: aprovechar del entorno cualquier elemento que me sirviera en el aula para facilitar al alumnado la comprensión del mundo natural en el que vivimos. Rocas, nidos, plumas, egagrópilas, cráneos de animales, esponjas marinas, frutos y semillas, fotografías y diapositivas del valle en V que labra un río, de torcas y torcales, de estratos plegados, de barrancos y cuevas, de saltos de agua, de huellas de dinosaurio, de plantas. Todo aquello que pudiera ser útil lo guardaba en la cámara de fotos o en el maletero del coche. (más…)

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Anda preocupado el vecindario con el asunto de la planta de tratamiento de residuos (basura es algo sin valor, y los residuos siguen siendo valiosos) que nos puede caer desde «Valencia», ya como un apetitoso maná, ya como una pesada losa. Y no es para menos tal preocupación. Aunque el agua venga fría, tememos escaldarnos. Apenas oímos «basuras» saltan las alarmas, porque enseguida nos viene a la memoria el vecino pueblo de Torremendo y la titánica lucha de sus habitantes durante años para impedir que les colocaran un vertedero a las puertas de casa, jodiéndoles el descanso, la pituitaria y la vida. Muy cerca nos queda ese otro vertedero de infausto recuerdo al pasar el río Nacimiento, en la Dehesa de Campoamor; toneladas y toneladas de residuos en pleno monte, con sus olores y sus humos, tolerado por todas las administraciones durante años y años. Y el de La Murada, recientemente sellado por el gobierno valenciano, que tanto ha dado que hablar sobre corrupción.
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