Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘felicidad’

reyes

La celebración de los Reyes Magos me trae cada año a la memoria, invariablemente, el tren de cuerda, con sus vagones y la vía circular, y la pistola del oeste con su cartuchera de plástico que un seis de enero, hace ya muchos años, al levantarme de la cama encontré sobre los zapatos al pie de la chimenea. No tengo otro recuerdo de regalos de niñez en esas fechas, con seguridad que los hubo, pero quizá solo retengo el que más me emocionó, el que mas feliz me hizo. Me viene a la memoria junto al eco lejano, tenue, de esa emoción, de esa felicidad. Incluso cuando perdí la inocencia al descubri el secreto, un poso de magia se quedó adherido a mí. Con el paso del tiempo se fue alimentando de las manos pequeñitas y nerviosas de mi hija rasgando el papel que envolvía el regalo, de sus ojos y boca tan abiertos al descubrir el juguete o el juego, de su risa nerviosa al tenerlo en las manos, de su cara de felicidad al jugar con él. De mi inmensa satisfacción al jugar con ella. Después he vivido las mismas sensaciones con mi hijo. E incluso desde que también ellos cambiaron la inocencia por la verdad, el reflejo de lo que un día fue mágico lo descubro durante un instante en su rostro de mayores cada año al repetirse el ritual. Hoy, en todo su esplendor, revivo aquella lejana ilusión en la expresión nerviosa, sorprendida, feliz de mi nieta mientras se acerca al regalo, rasga la envoltura y descubre, ojos y boca muy abiertos, su mágico contenido. (más…)

Anuncios

Read Full Post »

Otra noche más, otros día más en que nos hemos brindado deseos de felicidad para el nuevo año que acaba de imponer su calendario. Feliz quizás haya sido la palabra más repetida en estas últimas horas. Los deseos pedidos al filo de las doce campanadas, el sabor de las uvas todavía en la boca, habrán versado para la mayoría de la gente, más allá de disfrutar de una buena salud y un merecido amor, sobre la mejora de las duras condiciones de vida que las decisiones de los poderosos han provocado en estos años de estafa: encontrar trabajo el parado, poder conservar la vivienda el hipotecado, mantener abierto el negocio el comerciante, conseguir beca el estudiante, que pise la cárcel el estafador, que sea condenado el corrupto, y así cada cual con aquello que le escuece.

Deseos seguramente sentidos y ansiados, que de verse cumplidos aportarían alguna de esa felicidad que preconizamos en el inicio de año. Lamentablemente no contamos con lámpara maravillosa alguna para frotar y liberar de su interior a ese genio que, agradecido, nos diga esa frase tan manida de «Tus deseos son órdenes para mí, amo». Así que el deseo puede quedarse tan solo en eso si no va acompañado de la correspondiente acción que haga posible su cumplimiento. Y como el deseo es patrimonio del que desea, ha de ser cada cual el que implemente la correspondiente iniciativa para acercar su consecución.

Pero aunque muchas de esas aspiraciones sean formuladas en el ámbito más íntimo y personal, la acción consecuente para alcanzarlas se ha de sustanciar indefectiblemente en colectividad. Por tanto, los deseos de cambio ante un deterioro galopante de las condiciones de vida de la mayoría social solo se pueden convertir en palpable realidad si confluye una acción conjunta y permanente de todas aquellas personas que sienten ese deseo. De nada sirve desear si no se está dispuesto a actuar.

Y mucho menos instalarse en el conformismo de buscar culpables aquí y allá sin mover un solo dedo para propiciar que las cosas cambien, confiando en que por arte de magia, al despertar una mañana, todo vuelva a ser de color de rosa. O mucho peor, esperar que otros hagan la tarea dura, incómoda, desagradable, a veces peligrosa, de confrontar con los poderosos, que siguen llenando sus alforjas con el sudor, la necesidad y el hambre de los de abajo.

Claro que siempre queda el muro de Facebook, la barra del bar, el mostrador de la tienda o el sillón de casa frente al televisor para desatar nuestra frustración ante tanto deseo incumplido, ante tanta necesidad insatisfecha, ante tanta infelicidad. Siempre queda esa última noche del año en que al filo de la media noche, al son de las mismas campanadas de siempre, con el sabor repetido de las doce uvas, volvamos a formular los mismos deseos por los que no estamos dispuestos a emplear nuestro tiempo, nuestro conocimiento y nuestra acción con otros para conseguirlos.

Al menos nos quedará el recuerdo de las viandas comidas, los vinos y cavas con que brindamos, los bailes con que festejamos, los besos que intercambiamos, lo bien (más…)

Read Full Post »

Dos días.

Dos días es lo que he podido contener la apremiante necesidad de saber de qué planta se trataba. Porque en los libros de botánica que tenemos en casa no la hemos encontrado, y en la misma proporción en que decrecía la esperanza de hallarla a medida que íbamos pasando páginas, crecía la intriga por conocer su nombre.

Así que, aquí voy otra vez cruzando hacia la margen derecha de la rambla para acceder al cauce del Charco de la Paloma. Estoy un poco cansado porque la mañana la he pasado en el campo y no he parado ni un momento, tan solo he dado una cabezada de diez minutos después de comer y enseguida he cogido la mochila, he metido dentro el Bonnier, una lupa y la cámara de fotos, me he subido en el coche y me he venido a la rambla.

Llego. Dejo la mochila sobre una roca y cojo la lupa. Creo saber la familia a la que pertenece (Boraginaceas) porque (más…)

Read Full Post »