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Posts Tagged ‘libros’

La biblioteca pública ha puesto en marcha una campaña de apadrinamiento y donación de libros, se llama Destino nº 1, 23 de abril. Es una interesante iniciativa solidaria para adquirir algunos títulos nuevos que ofrecer a los usuarios de este servicio público. El llamado a la solidaridad, al pequeño esfuerzo individual para enriquecer lo colectivo, a compartir lo mío —ya sean unos euros o un buen libro— con los demás, es la parte positiva. La parte negativa es que esta campaña es la consecuencia directa de la ausencia de presupuesto para adquisiciones y renovación de fondos, porque el gobierno municipal no ha querido dedicar ni un solo euro a la biblioteca, los necesitaba todos para asesores, fiestas o protocolo. Esa falta de financiación para mantener una mínima actualización de fondos es una clara evidencia de que a los gestores del PP la biblioteca se la trae al fresco.

Se la ha traído desde que llegaron, desde que supieron que no cumplía las condiciones legales que las normas exigían y la abandonaron a su suerte. Ni siquiera lo fácil —asignarle unos cuantos euros para compras— han querido hacer. La crisis no es justificación, los recortes no son coartada. El problema es que para quienes nos gobiernan, todo aquello que huela a cultura popular, a educación para todos, a servicios públicos les chirría, no les encaja en su ideología neoliberal ni siquiera a nivel de pueblo.

La biblioteca, ahora más todavía, se hace necesaria para posibilitar el acceso a los libros a aquellas personas que no pueden permitirse el lujo de pagar los elevados precios de un bien de primera necesidad, y que tienen en la lectura uno de sus entretenimientos favoritos. Es un elemento de socialización, y no hay motivos para renunciar al disfrute de algunas de las novedades más destacadas que ofrece el mercado editorial. Los pobres también tienen derecho a leer lo nuevo.

Mientras esta situación de estafa a la que llaman crisis continúe no habrá más remedio que ingeniárselas para mantener en las mejores condiciones el servicio público que es la biblioteca, y Destino nº 1, 23 de abril forma parte de ese ingenio. No estaría mal que la solidaridad que nazca con esta iniciativa se conserve para el futuro, incluso si las condiciones económicas mejoran, pero sin dejar de exigir a los gobernantes que una parte de lo que los ciudadanos aportamos, directa o indirectamente, a las arcas públicas ha de dedicarse a mantener con dignidad lo que es de todos. Una biblioteca es mucho más que un almacén de libros, es ante todo un símbolo de la cultura. Y la cultura, la educación hace a las personas más libres, más críticas, más solidarias y más rebeldes. Quizás por eso, para la biblioteca ni un euro.

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Paseando por las calles angostas de Polinyà de Xúquer se percibe la tranquilidad de un pueblo que vive sin prisas, que ha sabido acomodarse al tiempo presente sin renunciar a su historia. Llaman la atención los portalones de recia madera que dan acceso a las viviendas, casi todas ellas de dos plantas, algunas conservando todavía el portal de piedra con los rebajes labrados para el paso de las ruedas de los carros. Y no son pocos los edificios de fachada modernistas de la antigua burguesía agraria que aún permanecen en pie en buenas condiciones. Es un pueblo coqueto, acogedor, muy accesible y limpio —desde que la crisis aprieta, la máquina de barrer está en paro, ahora son trabajadores contratados por el ayuntamiento, de una bolsa local de empleo, los que llevan a cabo la tarea de forma manual—. Los huertos de cítricos que lo rodean y el río que lo baña constituyen un paisaje sereno en torno a este pueblo de 2.500 habitantes de la comarca de la Ribera Baixa.

La presentación de Melankoría que ha organizado la Concejalía de Cultura de Polinyà es a la siete de la tarde pero hemos decidido aprovechar la mañana para conocer el pueblo. La primera visita, guiados por Loli y Santiago —ella de Polinyà, él de Albalat de la Ribera—, es al rio Xúquer. El ayuntamiento ha construido una pasarela para salvar la carretera que circunvala el pueblo por el norte, zona de ampliación del casco urbano, junto a la mota del río. Óscar, el alcalde, nos confesará más tarde que la carretera había roto el vínculo histórico que los polinyanenses han tenido con el río y que la pasarela lo ha restablecido de nuevo.

El cauce es ancho y rebosa de agua limpia en la que se zambullen patos y pollas de agua. Transmite serenidad. Un tramo de la margen derecha ha sido acondicionado como zona de paseo y merendero. No nos resistimos a inmortalizarnos en unas fotografías sobre el fondo agradecido de agua y cañaveral.

De vuelta llegamos a La Casota, casa del siglo XVIII sede de la Unión Musical Polinyanense. La planta baja alberga un bar restaurante, sencillo pero acogedor. La planta superior se distribuye entre el salón de ensayo, oficina y aulas. En el patio interior (más…)

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Melankoría acaba de salir de la imprenta. Un libro de poemas y dibujos que, bajo el sello editorial Costa Literaria Ediciones, viene a sumarse a las diversas iniciativas que buscan procurar los medios suficientes para sostener el tenaz trabajo de la Comisión Koría para conseguir que la joven saharaui, retenida ya ocho meses en los Campamentos de Refugiados Saharauis de Tinduf, decida en libertad qué hacer con su vida. Porque toda lucha necesita medios.

Una tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente está en el origen de melankoría, primero por el sufrimiento de una mujer, después por la ausencia de una amiga, siempre por esa parte oscura de la condición humana. Pero, melankoría también es, ahora, el nombre de esa chica vital y alegre, ilusionada y confiada que hace ya ocho meses voló al Sáhara para visitar a su familia y que desde entones vive una reclusión involuntaria en mitad del desierto, lejos de todo y de todos, donde su alegría ha sido desterrada por la tristeza.

Entre las formas, las sombras y los reflejos de las magníficas creaciones del dibujante Paco Sáez vive la melankoría que ha ido tejiendo en distintas épocas los poemas de este libro. Pero también se adivinan entre los trazos certeros, atisbos de esperanza que las palabras atesoran en sus significados que conforman estrofas y versos. Y más allá del contenido, más allá de su valor literario y artístico, encierra un enorme valor solidario en su gestación: Juan Navidad, el editor, puso su sello editorial al servicio del proyecto en cuanto le expuse la idea; Ángeles Cáceres, escritora y periodista, no dudó en prologar el libro cuando le pedí su colaboración; Paco Sáez ha dedicado muchas horas y lo mejor de su habilidad e ingenio para interpretar el alma de cada poema; Manu Rodríguez, profesor del IES Los Alcores, se mostró encantado de leer los poemas y formular acertadas sugerencias para tersar su piel; Graciela Conesa, desde su experiencia como bibliotecaria y amante de la literatura y de los libros, supervisó la maquetación del melankoría y me ofreció algún sabio consejo.

Dice Ángeles Cáceres en el prólogo al referirse a Koría que “Su grito desesperado atraviesa las páginas. Ojalá no se deshilache y se pierda en el vacío”. Y ese es el otro gran valor solidario de este libro: que todas y cada una de las personas que sientan la injusticia cometida con Koría tengan entre las manos su grito desesperado, que lo atrapen, lo extiendan y no lo dejen perderse en el vacío.

Ojalá que los versos que fui escribiendo cada vez que la vida me quemaba por dentro ayuden a apagar la hoguera que ahora consume a Melankoría.

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El Expediente para la creación de una Biblioteca pública municipal se inicia con la moción que el alcalde, José Barcelona, presenta al pleno del día 9 de septiembre de 1933. Afirma que “ya es llegada la hora de que este ayuntamiento dedique parte de su atención a la importante cuestión de la cultura pública pues es de todos sabido que, en estos medios rurales, los niños que cumplen la edad escolar máxima y dejan la escuela para ocuparse en las faenas agrícolas, van poco a poco olvidando los elementales conocimientos adquiridos por haber perdido el contacto con los libros”.

El alcalde se hace eco de los nuevos aires culturales que impulsa la II República y cree que “es seguro que si a estos adultos se les facilitase la ocasión de leer seguirían cultivando sus inteligencias con el consiguiente beneficio para ellos mismos y para la cultura de la población y este ayuntamiento merecería bien del vecindario si pudiera alcanzar tan simpática y elevada finalidad”.

Por eso, amparándose en el “interesante” Decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de 13 de junio de 1932, “considera conveniente esta Alcaldía que se deben aprovechar los beneficios de la citada disposición legal, y por ello, se permite solicitar del Concejo que se ocupe de este asunto por si fuera oportuno adoptar acuerdos concretos que hiciesen  viable la consecución de la finalidad expuesta”.

Tras la intervención del concejal Joaquín Fresneda Galant en la que se adhiere a la iniciativa del señor alcalde y solicita “que no se demore su favorable resolución”, la moción es aprobada por unanimidad y se decide someterla al preceptivo informe del Consejo Local de 1ª Enseñanaza.

Dos días después, 11 de septiembre, José Barcelona firma el Decreto para que se dé traslado del acuerdo plenario al Presidente del Cosejo Local de 1ª Enseñanza para que este órgano emita su informe. El Secretario municipal, Ánge Pérez Munuera, lo cumple el mismo día.

El 13 de septiembre se reune el Consejo Local de 1ª Enseñanza bajo la presidencia accidental de Tomás Mínguez, siendo secretario el maestro nacional Alberto Barberá y asistiendo como consejeros Joaquín Fresneda y Dolores Samper. En su informe manifiestan que “este Consejo Local siempre faorablemente dispuesto a impulsar, con el mayor entusiasmo, cuantas iniciativas tiendan al fomento de la cultura pública de este vecindario, ha visto con una gran simpatía la idea consignada en la moción…”, y llegan a las siguientes conclusiones:

“1ª -Declarar la conveniencia y aun necesidad de que sea creada en este término, una Biblioteca pública municipal, por ser evidente, e indiscutibles, los beneficios que reportaría a la cultura de la población, especialmente a la clase jornalera que, privada de medios materiales para adquirir libros, encontraría en esta institución el alimento espiritual tan necesario en esta época moderna.

2ª -Esta biblioteca podría ser instalada con independencia de todo otro servicio y conforme dispone el artículo 3º del Decreto de 13 de junio de 1932, en la planta baja de la Casa Consistorial, en el local que hoy ocupan las Oficinas de Recaudación de Arbitrios y Agencia Ejecutiva municipales, las que sin inconveniente alguno, a juicio de este Consejo, podrán ser instaladas en otro departamento de la misma planta baja, donde existe suficiente capacidad para ello.

3ª -Respecto del material y moviliario precisos para el funcionamiento de esta Biblioteca proyectada, asi como acerca de la remuneración que habría de percibir el empleado encargado de la misma, no es este Consejo si no la comisión de Hacienda del Ayuntamiento, la llamada a informar concretamente sobre estos particulares, si bien nos permitimos indicar que con objeto de hallar la economia posible, y puesto que parece lógico el que la Biblioteca estuviese abierta al público en las últimas horas de la tarde y primeras de la noche para facilitar la concurrencia de la clase obrera, podria adoptarse el sistema de encargar del servicio, bien á un empleado del ayuntamiento ó á un Maestro Nacional.

4ª -El régimen y funcionamiento de la proyectada Biblioteca deberán ajustarse á lo que determina taxativamente el citado Decreto de 13 de Junio de 1932 y á los acuerdos de la “Junta de la Biblioteca municipal de San Miguel de Salinas” que habrá de constituirse.

5ª -Esta Junta podría estar integrada del modo siguiente: en representación del Ayuntamiento el Secretario del mismo, que podría ser el Presidente de la indicada Junta. En representación de la Sociedad Obrera, el Presidente del Comité Ejecutivo de la Casa del Pueblo; como personalidades destacadas por su competencia, Don Salvador Aguilera Aguilera, Médico Titular y Don Aureliano Baches Díaz, Industrial; y en representación del Magisterio Nacional, Don Alberto Barberá Botella, que podria ser el Secretario de la Junta”.

El mismo día 13 de septiembre, Tomás Mínguez entrega al Secretario del Ayuntamiento el informe del Consejo. Sin dilación alguna el alcalde decreta que sea enviado a la comisión municipal de Hacienda para que emita el informe necesario. Esta comisión se reune el día 16 y valora muy positivamente la iniciativa porque “no solo no encuentra cosa alguna que oponer á tan plausible iniciativa, si no que, por el contrario, se adhiere a la misma con todo entusiasmo”.  Por ello no encuentra inconveniente en que “para hacer frente á los gastos que habian de originarse para poder llevar á ejecución dicha iniciativa, ha de ser necesario habilitar un crédito especial caso de necesitarse alguna cantidad en lo poco que resta del presente año”, teniendo en cuenta que “en el vigente presupuesto municipal ordinario no existe consignación”. Y se muestran favorables a “incluir en el presupuesto próximo y en los sucesivos, la consignación ó consignaciones que sean precisas para el normal sostenimiento de esta cultural atención”.

Todos los órganos están por la labor y ese mismo 16 de septiembre el asunto de la Biblioteca vuelve a la sesión plenaria convocada para ese día, “y después de una breve discusión, en la que intervinieron todos los señores Concejales y el Presidente, mostrándose todos ellos decididos partidarios de llevar á cabo cuanto antes aquella iniciativa, que tanto ha de contribuir á la cultura de este vecindario, se acordó por unanimidad…”.  Los acuerdos, además de solicitar de la Junta de Intercambio y Adquisición de libros para Biblioteca pública la creación de “una Biblioteca municipal en este término”, asumen plenamente las conclusiones de los informes emitidos tanto por el Consejo Local de 1ª Enseñanza como por la comisión municipal de Hacienda, aunque con una salvedad respecto a los componentes de la Junta de la Biblioteca al incluir entre sus miembros al Presidente del Sindicato Agrícola.

El 23 de septiembre, en una nueva sesión plenaria, fue aprobada el acta del pleno del 16. El día 25 el Secretario del Ayuntamiento realiza la certificación del acta en la que están recogidos los acuerdos del día 16. Ese mismo día, el alcalde decreta que el Secretario redacte los docuementos necesarios y los eleve a la “Superioridad” para que a través del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia sean cursados al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

En poco más de 15 días toda la tramitación estuvo concluida. Todos los protagonistas de esta historia se volcaron en un mismo objetivo que alumbraba esperanzas culturales para un pueblo, como tantos otros, sumido en el atraso y en la falta de oportunidades. La II República quiso acabar con ese estado de cosas. Desconocemos si el expediente llegó a su destino, pero queda para la historia el ejemplo de unos hombres y mujeres que creyeron, hace ya más de 70 años, que otro mundo era posible.

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