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Posts Tagged ‘PLANTAS’

No te desanches, bolaga, que no es tan grande el bancal (Dicho popular).

Bolaga en floración

La bolaga (Thymelaea hirsuta) es un arbusto muy común sobre bancales abandonados y márgenes.

  1. Los tallos eran utilizados para hacer asas para cuerdas.
  2. La planta seca y debidamente atada era una buena escoba para la era y el corral.
  3. La planta seca es una excelente «ensendija» para la lumbre. También buen combustible para caldear los hornos.
  4. Cuando los brotes tiernos de los árboles se «empiojaban» se arrancaba una bolaga y se colgaba boca abajo sobre la crucera del árbol. La plaga iba desapareciendo a medida que se secaba la planta. 
  5. También se ha utilizado para «dar torno a la era» o «dar carro a la era»: se trataba de formar el piso de la era, para ello se ataban varias bolagas debajo de una tabla sobre la que se colocaban piedras para que pesara y de ella tiraban dos mulas. 
  6. En infusión se ha preparado para enjuagues bucales con los que aliviar el dolor de muelas. 
  7. Las semillas son muy apreciadas por los pájaros de canto, especialmente los pinzones y verderones, por ello se recogen ramas de bolaga y se ponen en las jaulas. 
  8. Las mismas ramas también evitan que los pájaros cojan piojillo.
  9. La corteza de los tallos más largos, arrancada en tiras sirve como improvisada cinta para un atado urgente.

Biodiversidad Etnobotánica del Campo de Salinas. Historia Natural de Sierra Escalona y Dehesa de Campoamor. VV.AA.

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El inicio de las dos estaciones del años que más me agradan, primavera y verano, lo percibo de la flor y del aroma de dos plantas a las que les tengo especial cariño. Un afecto que tiene su génesis en mi niñez, aunque entonces yo no fuera consciente de ello. Dos sentidos corporales, vista y olfato, que interpretan de una forma muy particular, la mía, dos expresiones muy distintas de dos plantas que, aparentemente, poco tienen que ver.

Una de ellas es el almendro (Prunus dulcis). Nací en el campo, rodeado de cañadas de almendros cuya floración siempre me ha seducido, tanto antaño, cuando por su extensión parecía un campo nevado, como ahora en los escasos reductos que de ellos quedan por los alrededores. Ver un almendro en flor es evocar la llegada de la primavera. La valentía del almendro para desperezarse y renacer cuando el invierno todavía reina me anima a percibir los días más luminosos, más alegres, recupero dinamismo, da igual que sea a finales de enero que en pleno febrero; poco me importa llevar todavía el chaquetón y encender la chimenea por la tarde. Si ellos pueden, yo también. Con sus flores comienzo a vivir primavera. (más…)

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