No gana uno para sobresaltos. Lo mismo te despiertas con una línea de alta tensión que amenaza la tranquila complejidad de Sierra Escalona que te acuestas con otra autopista al acecho del maltratado territorio de la huerta del bajo Segura. Parece como si alguien –o varios alguien- la tuviesen tomada con esta tierra. Una tierra, la de la Vega Baja, que a lo largo de los siglos se ha mostrado generosa ofreciendo sus frutos, cosecha tras cosecha, a los agricultores que la mimaban.
Pero hace ya más de tres décadas, el río, arteria vital de la Vega Baja, fue objeto de un trato salvaje y el agua que tradicionalmente había surtido el riego del suelo fue disminuyendo en cantidad y calidad. El declive de la huerta, quizás programado, comenzó.
Unos años después llegaría el monocultivo del ladrillo para ahondar la herida que habían abierto los nuevos regadíos succionando la vida que Continuar leyendo »
Un Sol hermoso, a punto de perderse tras la línea engañosa del horizonte, derramaba con generosidad una espectacular luz naranja sobre un paisaje sereno al que tintaba de una cierta irrealidad. Enfrascado en la recogida de los múltiples cachivaches que uno es capaz de cargar cuando decide pasar un día de campo, me habría perdido el mágico atardecer de no ser por un buen amigo con el que había compartido la jornada.

Querida mía:











