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Entrevista en SuperLectorAlfa

ENTREVISTA A TOMÁS VICENTE MARTÍNEZ

Buenos días. Hoy no es un viernes cualquiera. No es un viernes más porque empezamos en SuperLectorAlfa una nueva temporada de entrevistas y lo hacemos con un escritor que hasta la pasada edición de la Feria del Libro Modernista de Cartagena no conocía en persona. Estoy hablando del escritor Tomás Vicente Martínez Campillo. Tomás nació en la localidad alicantina de San Miguel de Salinas en 1957. Tomás se caracteriza por ser escritor de poesía, novela y relatos. En el año 2007 empieza su trayectoria literaria con “El Sitio” una novela sobre la corrupción urbanística. Posteriormente, en 2011 escribe un poemario en apoyo de una joven retenida contra su voluntad en el Sáhara titulado “Melankoria” (Costa Literaria Ediciones). En el año 2013 vuelve a escribir novela y publica una novela que versa sobre una historia familiar en el marco de la Guerra Civil y que lleva por título “Esta será mi bandera” (Círculo Rojo). En el 2017 vuelve a escribir una nueva novela ambientada en el Siglo XX en las continúas luchas sociales en defensa del río Segura y de la huerta. Esta novela lleva el título de “Segura” (Malbec Ediciones). Más adelante, decide escribir relatos y en 2018 publica dos libros de relatos: “Abonico. Relatos de la represión susurrada” (Editorial Pluma Verde) y “15 Agujeros” (Malbec Ediciones).
Después de esta introducción llega el momento esperado. Llega el momento de charlar con Tomás Vicente. Empezamos en 3,2,1,….
En primer lugar, darte las gracias por aceptar esta entrevista para el blog literario SuperLectorAlfa, un blog que nació para difundir la literatura y dar a conocer a los autores a más gente.
Gracias a SuperLectorAlfa por ofrecerme un hueco en este blog para compartir con los lectores del mismo mis inquietudes literarias.
– Un escritor, ¿nace o se hace?
Esa es la eterna pregunta, con muchas respuestas y otros tantos  interrogantes. Escribir tiene una parte creativa, necesaria e imprescindible, y unas técnicas que es necesario aprender. Creo que todas las personas nacemos con una curiosidad innata, con capacidad creativa (unas más que otras, es cierto), aunque a medida que vamos creciendo, los condicionantes personales, familiares y sociales hacen que se desarrolle más o menos. En mi caso, esa creatividad siempre ha estado presente y manifestándose de diferentes formas, hasta que se encauzó hacia la creación literaria. No obstante, esa creatividad debe ser cultivada para obtener los mejores resultados. Además, es necesario aprender las técnicas que mejoren esa primera intuición, como en cualquier oficio.
– ¿Te gustaba leer de pequeño o en tu juventud la lectura era algo que te aburría?
Leer ha sido y es una de mis principales aficiones, de mis pasiones, desde que tengo recuerdo. En mi casa había pocos libros (el dinero no daba para eso), pero mis padres cuando podían hacían el esfuerzo para que entrara algún libro en casa (mi padre leía todo lo que caía en sus manos). Todavía conservo aquellos pocos libros, de la editorial Rodegar, de Barcelona: Ben Hur, El último mohicano, Los últimos días de Pompeya, o  novelas de la colección «Brigadas Especiales» de esa misma editorial. Libros que llegaban por correo. Y cómo no las inolvidables novelas del Oeste, del prolífico Marcial Lafuente Estefanía. Desde mi adolescencia, con algunos ahorros de los trabajos de verano comencé a comprar mis propios libros, colecciones incluso, de periodicidad semanal. Más tarde, junto a mi mujer comprábamos a distancia cada mes en Círculo de Lectores, deseosos de que llegaran por correo. Y perder la noción del tiempo en las librerías, de libro en libro, ante la difícil decisión de llevarme uno u otro. Me gustaban (me gustan) casi todos.
– ¿Te animó alguien a adentrarte en el mundo literario?
A escribir no. Fue una necesidad, un desahogo, una manera de liberarme de una pesada carga social que me asfixiaba. A publicar sí, mi familia, y lo hice para que me dejaran tranquilo, la cosa había llegado a un punto en que mi hijo de vez en cuando pasaba por delante de mí exhibiendo un folio con la palabra «publica». Ahora agradezco su insistencia.
– ¿En qué momento dijiste de empezar a escribir para que la gente te pudiera leer?
Siempre he escrito, aunque de forma discontinua y no literatura precisamente. Y no escribo para que la gente me lea. Me explico. Cuando escribo lo hago pensando en mí, en la necesidad que tengo de contar una historia que me ha ido ocupando la cabeza, en la necesidad de crear ese mundo, esos personajes, esos hechos, las emociones y sentimientos. Solo cuando está acabado el relato, la novela o el poema es cuando pienso en si otras personas podrán disfrutar con lo que yo he creado, al igual que yo he disfrutado haciéndolo. Como antes he dicho, mi primera novela, El Sitio, comencé a escribirla sin plantearme escribir una novela, tan solo quería volcar sobre el papel (sobre la pantalla del ordenador) mi frustración ante la sinrazón del desaforado crecimiento urbanístico que no atendía a más razón que la especulación y el dinero, y que se llevaba por delante cultura, historia, y espacios naturales. Cuando llevaba doscientas páginas comencé a tomar conciencia de lo que estaba haciendo.
Alberto Vázquez Figueroa
– ¿Quién o quiénes son tus referentes literarios?
Muy variados. He leído a muchos autores de casi todas las épocas, sobre todo novela, aunque también ensayos, poesía… Gabriel García Márquez es uno de mis favoritos. No obstante, creo que escribo gracias a las novelas de Alberto Vázquez Figueroa: su forma de contar, las aventura que te hacer vivir… Así se lo dije en una conferencia suya a la que asistí: «Gracias, Alberto, por escribir; por leerte creo que escribo yo». De todas formas, aun de manera inconsciente he ido absorbiendo de cada lectura, de cada autor, y todo eso se ha ido mezclando, disolviendo, impregnado lo que escribo, haciéndolo mío, resultando difícil identificar la fuente original de la que una vez bebí.
– Hasta el momento, ¿cuántos libros has escrito?
Publicados van siete: tres novelas (El Sitio, Esta será mi bandera y Segura), dos libros de relatos (15 agujeros y Abonico), un poemario (Melankoría) y un libro de historia local (Aquí están las pruebas). En diciembre saldrá publicado un segundo poemario: Envido. En el cajón están a la espera una novela del Oeste, dos libros de relatos y otro de fantasía. Y otros dos en fase de creación.
– Empecemos cogiendo “El Sitio”. ¿Cómo surge la idea del libro?
Como ya he comentado antes, la idea del libro surge cuando llevo la mitad escrito. Durante la década de los noventa y principio de dos mil estuve trabajando muy directamente en la elaboración del Plan General de Ordenación Urbana de mi pueblo, San Miguel de Salinas, y pude comprobar cómo los sólidos argumentos en favor de un desarrollo equilibrado y respetuoso con el medio se estrellaban contra el muro del desarrollismo a corto plazo, de la especulación, y no solo en mi localidad sino en todas partes. Esa locura me saturó y la manera de liberarme fue comenzar a contar todo ese desastre desde la ficción.
– ¿Con qué se puede encontrar el lector en “El sitio”?
Con una novela que atrapa desde las primeras páginas. Con intriga, con una realidad social compleja que se diseña en despachos, con gente dispuesta a hacer valer la cordura. El Sitio es un espacio natural codiciado por un promotor urbanístico sin escrúpulos al que apoya un alcalde deshonesto. Dos concejales y Espino, un grupo secreto de acción directa, tratarán de impedir su urbanización. Por otra parte, en La Bisbal de l’Empordà, un bodeguero, exiliado chileno, compra un ordenador en el que le aparecen unas extrañas líneas de texto. Él y sus amigos les seguirán la pista hasta El Sitio. Pero el principal obstáculo para llevar adelante los planes urbanísticos en esa finca viene de donde menos se lo esperan sus valedores: el arquitecto municipal, que tras las vacaciones de verano se ve incapaz de realizar el informe necesario. Ha conocido a una monitora de deporte aventura y sus certezas existenciales se están tambaleando peligrosamente. Hasta el punto de poner su vida en riesgo. La joven tendrá que remover su propio pasado para ayudarle.
– En la novela tratas temas como la honestidad y la corrupción. Según tu punto de vista, ¿por qué hay gente que prefiere la corrupción antes que la honestidad? ¿Qué habría que hacer para que nunca hubiera corrupción?
Los seres humanos nos necesitamos unos a otros para sobrevivir, por eso desde nuestros orígenes hemos vivido en colectividades, en sociedad. Aunque siempre ha habido, y habrá, personas que antepongan sus intereses personales a los colectivos buscando su propio provecho aun a costa de sus congéneres y del medio natural. Dinero y poder son los motivos. Esto siempre va a estar ahí, y la única manera de luchar contra la corrupción es establecer suficientes mecanismos de control por parte de los poderes del Estado para minimizarla. Sobre todo acabar con la impunidad en la que se instalan los corruptos, y para eso es necesario un cambio de mentalidad en la sociedad. Una tarea, por otra parte sumamente difícil. Estamos a años luz de los países europeos más desarrollados. Rinconete y Cortadillo, con traje y corbata, siguen campando por este país, y mucha gente admirándolos y votándolos.
– Ahora pasamos a tu novela “Esta será mi bandera”. El lector, ¿qué se puede encontrar con “Esta será mi bandera”?
Esta será mi bandera es la voluntad de un hombre por remover la pesada losa de silencio con la que el miedo de la posguerra enterró la historia familiar. Es anudar, por encima de un paréntesis de 70 años, los dos extremos de una historia de amor, sacrificio, heroísmo y sufrimiento. Es, también, el intento de un pequeño grupo de hombres por cambiar el curso de la guerra y de la Historia aun a costa de sus vidas.
El protagonista solo sabe que un tío suyo murió en la Guerra Civil. Un día descubre entre viejos papeles una carta que lo intriga, y emprenderá una búsqueda que lo llevará a conocer las dolorosas consecuencias de ser un vencido, y a vivir el riesgo que conlleva querer saber la verdad.
Intriga y aventura desde el presente hasta los años de guerra y exilio posterior. Desfilarán los principales hitos (o mitos) que han quedado en el imaginario colectivo: el oro de la República, las Brigadas Internacionales, Los Niños de la Noche, La Batalla del Ebro, El viaje del Sinaia hasta México. A decir de los lectores, una historia trepidante.
– ¿Qué fue lo más difícil a la hora de escribir Esta será mi bandera?
Lo más difícil fue adentrarme en los entresijos de esa época tan dura como lo fue la guerra civil española y la posguerra de represión y exilio. Me di cuenta de que más allá de los tópicos, sabía muy poco de los hechos, de sus causas y consecuencias, lo que me obligó a muchas horas de estudio, entrevistas, viajes para visitar escenarios y mucha reflexión para comprender.
– Pasamos ahora Segura. ¿Cómo surge la idea de escribir esta novela?
Pues curiosamente, con el movimiento 15M. Cuando vi la transversalidad que se dio cita en la Puerta del Sol y en otras plazas de toda España, me di cuenta de que, salvando contenidos y distancias, eso lo había vivido yo en la Vega Baja del Segura a finales de los años noventa del siglo XX en el seno de un movimiento ciudadano asambleario, horizontal, muy potente, en defensa del río y de la huerta, donde a la hora de tomar decisiones valía igual el voto de un alcalde que el del más pequeño de los campesinos. Me pareció que una experiencia tan interesante debía contarla como escenario de una novela.
– ¿Con qué se puede encontrar el lector en la novela Segura?
Con intriga, traiciones, venganzas, muertes sospechosas, historias de amor, y ese marco histórico como telón de fondo a las tramas y subtramas a las que los personajes, reales y de ficción, van dando vida. A través de ellos conoceremos qué problemas padecía el Segura, quiénes eran los responsables, qué hizo la gente, qué soluciones se consiguieron.
La novela comienza en los primeros días de 1998. Elías, un joven vagabundo, que muere en vida soportando sobre su conciencia una terrible culpa, llega a Rojales, donde también bajan muertas las aguas del Segura. En los hombres y mujeres que luchan por salvar el río, Elías encontrará poderosas razones para engancharse de nuevo a la vida. Pero nada es fácil cuando la mentira, la traición, la venganza, la corrupción y la injusticia están de por medio.
Las movilizaciones en defensa del río, protagonizadas por Cauce Arriba, Segura Limpio, Pro Río y los hombres y mujeres ribereños del Segura a finales de los años noventa, son el marco histórico en el que transcurre esta apasionante historia de amor y lucha, de compromiso y solidaridad, de lealtad y entrega. Aunque defender aquello que se ama, aquello en lo que se cree, puede poner en riesgo la propia vida.
– ¿Qué se podría hacer para evitar la contaminación reinante en el río?
Conseguir que la Confederación Hidrográfica del Segura hiciera su trabajo de prevención, vigilancia y sanción. Aunque el principal problema que soporta el río, especialmente en su tramo bajo, es la sustracción de sus aguas para dotar a los nuevos regadíos del agronegocio, buena parte de ellos desarrollados al margen de la legalidad, poniendo en una difícil situación al regadío tradicional que ve cómo le llega poca agua y de mala calidad.
– Pasamos ahora a hablar de Abonico. ¿Con qué tipo de relatos se puede encontrar el lector?
Abonico es una colección de catorce relatos inspirados en hechos y personas reales sobre la represión de posguerra, esa represión más sutil, del día a día, del insulto, la humillación, el hambre, el miedo. Son relatos duros, tratados con sensibilidad, en los que se reconstruye, desde la ficción literaria, la atmósfera, el sentimiento, las emociones de las víctimas protagonistas de estos relatos.
– ¿Qué es Abonico? ¿Cómo surge la idea de Abonico?
Abonico es un localismo, ya casi en desuso, que significa hablar en un susurro, en voz muy baja. Un título que resume la manera en que vivieron muchas personas durante décadas, hablando abonico, resistiendo abonico, con el miedo sobre sus cabezas.
La idea de este libro de relatos surgió durante la realización de entrevistas a familiares de personas represaliadas durante la posguerra para la preparación de un libro de historia local. Las anécdotas que me contaban, en no pocos casos eran inconexas, desubicadas temporalmente, dotadas de más sentimiento que contenido; por eso decidí convertirlas en relatos de ficción para poder conectarlas y adecuarlas al contexto histórico, con el objetivo de ofrecer una muestra de esa represión más cotidiana, menos espectacular pero muy efectiva. Una aportación más al conocimiento de una época oscura que hay que leer para poder pasar página.
– ¿Cuánto tiempo te llevó a escribir Abonico?
Los relatos que componen Abonico los he ido escribiendo a lo largo de cuatro años, según iban apareciendo en las entrevistas las historias, los hechos, las anécdotas que recordaba la memoria oral.

– Ahora pasamos a tu otro libro de relatos y que en la pasada edición de la Feria del Libro Modernista de Cartagena lo pude adquirir. Estoy hablando de 15 Agujeros. ¿Con qué se puede encontrar el lector?
Con piratas, brujas, hadas, misterios, leyendas que cobran vida, batallas, tesoros escondidos. 15 agujeros son quince relatos surgidos de viajes, la mayoría vacacionales, que he realizado con mi familia. Nos convertimos en protagonistas de historias extraordinarias que nos ocurren cuando se agujerea la realidad para que entre la magia y la fantasía. Ávila, Zugarramurdi, Bejís, Cuenca, Gandesa, Valdavido, Villoslada de Cameros… son lugares en los que se desarrollan las historias que cuento. Relatos frescos, intrigantes, que además de hacer que el lector pase un buen rato le pueden sugerir lugares en los que pasar unos días de vacaciones siguiendo las peripecias del autor y su familia.
– ¿Era el título que tenías en mente desde el principio o le tuviste que cambiar el nombre en alguna ocasión?
Los quince relatos han ido surgiendo de verano en verano a lo largo de más de una década. No había título desde el principio pues ni siquiera había idea de hacer un libro con ellos. Con doce ya escritos, en el verano de 2015 decidí viajar a Zugarramirdi, Zilbeti y Belchite para inspirarme y escribir un relato de cada lugar, hasta completar los quince. Fue ahí cuando surgió el título.
– ¿De quién fue la idea de hacer la portada de 15 Agujeros con las mirillas que podemos encontrar en las puertas de las casas?
Del equipo de diseño con el que trabaja la editorial Malbec. Y desde luego, creo que ha sido todo un acierto.
– Has escrito varios libros ya. Esto me lleva a preguntarte, ¿qué buscas en los lectores?
Que pasen un buen rato, que disfruten leyendo como yo escribiendo, que se queden con ganas de más, e incitarles a reflexionar sobre problemas de nuestro tiempo.
– Según tu punto de vista, ¿cómo está el sector editorial? ¿Puede mejorar más todavía?
Creo que ha habido una «democratización» de la edición. Algo que hasta hace unos años estaba en manos de unas pocas grandes editoriales ha pasado a diversificarse de una manera espectacular. Eso es posible porque las tecnologías de impresión han avanzado mucho y porque cada vez hay más gente que escribe y quiere ver publicado su libro. Así, también se ha «democratizado» la escritura (y la literatura), de tal manera que podemos leer buenas historias que de otra forma nunca habrían visto la luz. El riesgo es que también se publiquen obras de poca calidad literaria. Aunque el hecho de escribir un libro ya es toda una hazaña para el autor.
Creo que las pequeñas editoriales hacen lo que pueden, es muy difícil abrirse camino en un mercado dominado por unas pocas grandes y muy saturado de obras. El lector y las librerías de proximidad deben ser mimados. Así como buscar para las obras diseños estéticos exigentes, creativos. Y primar la calidad literaria de las obras.
Por otra parte, al igual que los autores no podemos quedarnos en casa a esperar que nuestras obras lleguen a los lectores, también las pequeñas editoriales tienen que bregar sin descanso para encontrar escaparates donde difundirlas. Esto es un trabajo de equipo.
– ¿Qué ha sido lo mejor que te ha pasado desde que estás en el mundo literarios? ¿Y lo menos bueno?
Lo mejor ha sido y es conocer a mucha gente del sector, especialmente a personas que sueñan y escriben, gente muy interesante y diversa. Viajar, tanto para visitar escenarios como para acudir a eventos. Y tomarme una caña allá donde voy, siempre en buena compañía. ¿Lo menos bueno? Mi objetivo es disfrutar con todo esto, así que lo miro por el lado colorido. Si acaso, el gasto que suponer llenar el depósito del coche para ir de aquí para allá.
– ¿Qué consejo le darías a aquellas personas que quieren empezar a escribir sus propios libros pero que, por diversos motivos, no se deciden a dar el paso?
Que comiencen a teclear o a garabatear sin pensar en el resultado final, que vuelquen sus emociones, sus preocupaciones, sus anhelos, sus retos y sus logros, en el formato que deseen, pero que escriban. Sirve de terapia, de hobby, de vicio, y organiza el pensamiento. En escuelas e institutos, la escritura creativa debería ser una materia más.
– Para terminar la entrevista, la gente que la haya leído y que quiera conseguir algún ejemplar de tus libros, ¿de qué modo lo pueden hacer?
Los primeros están agotados. Segura y 15 agujeros (Malbec ediciones) y Abonico (Editorial Pluma Verde), supongo que se pueden pedir a librerías, o ponerse en contacto con la editorial o con el distribuidor: Taller de Prensa.
Muchas gracias de nuevo y desde SuperLectorAlfa te deseo lo mejor de cara al futuro. Ha sido un placer.
Muchas gracias a SuperLectorAlfa por la tarea de difusión de los autores de proximidad y de sus obras.
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EMBOLADO 

«En nuestra España matan los toros con peligroso plazer, echándoles lanças y garrochas, como si fuesen malhechores (…) Yo no alcanço a saber q[ue] plazer se puede [h]aver de matar a lançadas y cuchilladas una res de quien ningú[n] mal se espera». ALONSO DE HERRERA, Libro de Agricultura, lib. V, cap. XLI, p. 176r., ed. de 1584.

No es nuevo el cuestionamiento de ese embolado («artificio engañoso» dice la RAE) que es la «fiesta» que usa al toro como esencia de la misma, ya sea en una plaza o en una calle, aunque el grado de crueldad sea distinto, y no siempre. La gran diferencia con lo que ocurre en la actualidad, con la creciente oposición de la ciudadanía a esas formas de tortura, tristemente presentadas como arte (en prejuicio del arte) y fiesta, es que ahora la crítica está organizada, cargada de argumentos y de acciones que le dan visibilidad. Pero enfrente está la otra parte, la que nace, crece y madura en un entorno social y cultural que no entiende el cuestionamiento al que está siendo sometida una tradición de siglos sin la cual se sentirían huérfanos, despojados de su esencia secular, expulsados de su propia idiosincrasia como individuos y como colectividad, y, a su manera, aman al toro, le tienen respeto como digno y bravo adversario y hablan de él con admiración.

En la segunda mitad de agosto llego a la sierra de Albarracín en busca de un acueducto romano del siglo I, buena parte de él excavado en la roca, en un tramo visitable en Gea de Albarracín. Lo que no esperaba encontrar es el pueblo en fiestas. Las «terrancleras», puertas de barrotes de hierro, están colocadas en todas las bocacalles que conectan con la calle San Roque y Mayor, continuidad una de otra y eje que estructura el casco histórico del pueblo. Un bando del ayuntamiento informa de horarios y precauciones para la celebración del «toro embolao». Nunca he visto algo así en vivo, así que decido comprobar el «atractivo» de esta «fiesta». Seguir leyendo »

Esta es la entrevista que me han realizado esta mañana en Radio Pinoso con motivo de la presentación de SEGURA en la biblioteca municipal:

Horno y cantera en las Zahurdas (actualmente enterrados por una escombrera)

En los últimos años del siglo XVIII o primeros del XIX fue exterminado el último lobo en estas tierras, acabando así con una especie que había ocupado en centurias anteriores campos y montes de la extensa gobernación de Orihuela. La expansión demográfica del setecientos requería nuevas tierras de cultivo, pastos para el ganado, leñas para hornos y hogares, y el medio natural sufrió una transformación progresiva y sostenida en el tiempo para acomodarla a las necesidades humanas, como siempre a costa de otras especies.

Ese crecimiento demográfico, que da origen a San Miguel de Salinas en el primer tercio del XVIII, no solo se produce en área urbana, sino que en las grandes haciendas también se construyen o amplían viviendas para amos, labradores, animales y dependencias anexas (almazaras, bodegas, silos). Y teniendo en cuenta que piedra y yeso (junto a la «tierra colorá») son don elementos esenciales en la construcción, no es arriesgado suponer, a falta de confirmación documental, que la apertura de canteras y fabricación artesanal de yeso naciera o se desarrollara para cubrir dichas necesidades. Un proceso productivo que se incrementó en el XIX y que llegó hasta finales de los años sesenta del siglo XX todavía de forma casi artesanal. En esta década, unas sesenta familias vivían de la explotación de los yesares. Seguir leyendo »

Artículo publicado en el Boletín Cultural Informativo de la Asociación de Jubilados CAM (JUBICAM). Agosto/septiembre 2018 – Nº 193

San Miguel de Salinas es un pueblo del Bajo Segura, enclavado en el Campo de Salinas, a una altitud de unos 70 metros sobre el nivel del mar, a resguardo de poniente por los montes Alcores (Sierra de Escalona) y abierto por levante hacia la llanura aluvial que acaba en «Las Salinas» y el mar Mediterráneo

Si bien su origen data de la segunda década del siglo XVIII, hay testimonio arqueológico sobre pobladores íberos que ya se establecieron en el Cabezo de la Mina en el II milenio antes de Cristo. También acogió este territorio a los romanos: restos de una villa en El Peinado; escorias de una fundición de plomo, restos cerámicos y monedas en Las Zahúrdas, caserío muy próximo al pueblo y que pudo ser una posta romana; y el paso de la Vía Augusta a las afueras del actual núcleo urbano así lo atestiguan. Que fue «tierra de moros» lo confirma el nombre Zahúrdas, que debió ser una alquería musulmana; así como el «Tesorillo de La Marquesa» (vasija con monedas de época califal) o la denominación de otra alquería cercana, Al Rabat (Rebate). Seguir leyendo »

SAN MIGUEL TIENE PUERTO

Pues resulta que San Miguel de Salinas tiene puerto. Debe de ser cosa del progreso y de la modernidad. Lástima que no sea de mar. Bien lo podría haber sido en un punto de los más de cuatro kilómetros de costa, entre Punta Prima y Cabo Roig, que un día formaron parte de nuestro extenso término municipal: los liberales lo concedieron y el Borbón de la época (Fernando VII) lo quitó. Playa ya tuvimos, aunque no fuera nuestra: la «Playa del Pueblo», o simplemente La Cala (aunque tenga ya galones de Capitán, que para el turismo impone más), a la que mucha gente de San Miguel acudía los domingos e incluso alguna semana completa al amparo del carro y la manta cuando ese trocito de costa todavía era virgen.

Así que el puerto que ahora tenemos es de montaña, bueno más bien de cerro, loma o colina diría yo. El caso es que cuando no éramos modernos ni del siglo XXI solo teníamos altos, que por lo que se ve es de menos categoría, y algún badén que otro. Salir del pueblo por la carretera a Balsicas, llevaba al viajero a subir el Alto de las Escalericas; si el camino era hacia Orihuela, el Alto a coronar era el de Vistabella; en cambio, tocaba pasar por el Badén de Lo Soto si el destino era Torrevieja. Y aunque siguen estando, quizá en un futuro no muy lejano también asciendan de categoría y hasta podríamos contar con el Valle de lo Soto. Seguir leyendo »

Una tarde de mediados de abril de este mismo año, siguiendo una ruta senderista en el entorno natural de El Valle, en Murcia, encontré un desprendimiento de fragmentos de arcilla en la orilla del camino; me detuve y tomé uno de ellos. Era perfecto para… Fue un acto reflejo, que duró un instante, el poso de un hábito desarrollado durante casi cuarenta años: aprovechar del entorno cualquier elemento que me sirviera en el aula para facilitar al alumnado la comprensión del mundo natural en el que vivimos. Rocas, nidos, plumas, egagrópilas, cráneos de animales, esponjas marinas, frutos y semillas, fotografías y diapositivas del valle en V que labra un río, de torcas y torcales, de estratos plegados, de barrancos y cuevas, de saltos de agua, de huellas de dinosaurio, de plantas. Todo aquello que pudiera ser útil lo guardaba en la cámara de fotos o en el maletero del coche. Seguir leyendo »